Políticos de utilería

Por : Gilberto LAVENANT

Tijuana BC 5 de junio de 2015 (GT).- En las películas, a fin de dar apariencia de realidad a las escenas, se utilizan objetos que son mera imitación, similares a los que se usan en la vida real. Armas que hacen ¡pummm!, pero no matan, ni lastiman a nadie. Cuchillos de plástico y muchas otras cosas, que simplemente apantallan. Se dice que son de utilería.

Ahora, en el presente proceso electoral, los partidos políticos, sabedores de que los electores en general, repudian a los políticos tradicionales y que en cambio hay una fuerte corriente que se pronuncia a favor de abrir espacios a los ciudadanos, decidieron rellenar sus candidaturas, con “políticos de utilería”. De esos que parecen, pero que no lo son.

Al menos en un caso se dió esto. El de Pedro Castillo Chavoya, Un individuo modesto, pero que parecía valiente. Se plantaba firmemente, pidiendo el voto de los electores, dizque “para sacar a las lacras del gobierno”. Dirigente de una organización de mercados sobre ruedas y editor de un periódico semanario. Parecía la pura verdad.

No se sabe cómo, pero logró la postulación como candidato a diputado federal por el Distrito 4 de Tijuana, por parte del Partido del Trabajo. Esta sería su primera participación en cuestiones político-electorales.

Se antojaba audaz y valiente su postura. Sin dinero, sin estructura electoral, sin discurso político, sin experiencia, ni oficio político, participaba en uno de los distritos más grandes.

Lo comentaba el columnista en días pasados, que en el distrito 4, conocido como la zona este de Tijuana, se utilizarán 352 mil 805 boletas electorales. 21 mil 770 menos, que todo Ensenada y 2.12 veces más que las de Tecate y Playas de Rosarito, juntas. Cualquiera se asusta.

Por si fuese poco, enfrentaba, como dirían los cronistas deportivos, a “dos potencias políticas”. El PRI y el PAN. El priísmo, representado por la regidora con licencia Rosa Aurora Martínez Herrera. Pide que le llamen “La guera” y el panismo, representado por el exalcalde Jorge Ramos Hernández, “una chucha cuerera” en cuestiones políticas, bastante conocido, aunque con muchos tintes negativos. Afirma que son meras “leyendas urbanas”.

Sin embargo, tampoco eso amilanó a Pedro. A “golpe de calcetín” se aventó a recorrer gran parte del distrito 4. Decía conocerlo, porque ahí vivió gran parte de su vida y su madre fue fundadora de esa zona.

Aunque en un principio, le daban pocas posibilidades de triunfo, a medida que pasaban los días de campaña, empezó a preocupar a sus rivales políticos. Su sencillez, su postura ciudadana, aparentemente dispuesto a combatir a los corruptos y sus pronunciamientos fuertes al respecto, le ganaron simpatías.

El miércoles 3 de junio, cumpliendo con el calendario electoral, cerró su campaña, con un mítin masivo. Estuvo acompañado por su familia y por los dirigentes del Partido del Trabajo. Sólo le faltaban unos días, para que se conocieran los resultados de estos comicios.

Sin embargo, como un globo, luego de que le pinchan con una aguja, súbitamente se desinfló su proyecto político. Avisó a Julio César Vázquez, diputado local y Presidente de la legislatura Estatal, en su carácter de Comisionado Político Nacional del Partido del Trabajo, que abandonaba su candidatura y se adhería a la candidatura de la priísta, Rosa Aurora Martínez Herrera.

Para que no hubiera duda, o como si así fue el compromiso o condición adquirida con quienes se obligó a sumarse a la priísta, se prestó para acompañarla en una conferencia de prensa, en donde se hicieron ambos anuncios. Dejaba la candidatura del PT y se sumaba a la del PRI. Tan hombrecito que se miraba.

El líder petista y legislador estatal, habría de decir, que Castillo Chavoya le reveló que dimitía, porque el Alcalde de Tijuana, Jorge Astiazarán Orci, por conducto de terceras personas, le exigió la renuncia, bajo amenazas de cerrarle sus negocios. Sus giros negros, dicen que dijo.

Cualquiera diría que hay una seria confusión. El modesto dirigente de comerciantes de mercados sobre ruedas, y editor de un periódico semanario, el mismo que se mostraba valiente y pedía el voto de los electortes, dizque “para sacar las lacras del gobierno”.

Pero resulta, que apenas algún malora lo agarra descuidado, le grita ¡buuu! y sale despavorido. Aún nadie lo encuentra. Quienes le creyeron y confiaron en él, de cobarde y poco hombre, no lo bajan.

Nadie puede creer, que su caso sea el de un “político de utilería”. De esos que parecen, pero que no lo son. De los que aparentar ser valientes, pero a la primera de cambios, se quiebran. Son cobardes.

Definitivamente, con este tipo de políticos, no habrá ningún cambio positivo en el sistema político mexicano. Imaginen nada más, de resultar electo, cual será su comportamiento, ante situaciones verdaderamente difíciles, a la hora de someter a votación una propuesta presidencial. En medio de “viejos lobos de mar”, de la política nacional, se haría pequeñito. Mucho más de lo que tal parece ser.

Sobre todo, tal parece que nadie le dijo, que para tener lengua larga, se debe tener cola corta. Y en su caso, la cola le arrastra y alguien se la pisó. Eso resulta evidente.

Esto, es un desencanto, para quienes ingenuamente piensan que el sistema político mexicano cambiará, con la participación de ciudadanos. Quienes lo postularon, esconden la cara de vergüenza. No se percataron, que su candidato, era un simple “político de utilería”.

gil_lavenants@hotmail.com

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