Las groserías

Por : Gilberto LAVENANT

Tijuana BC 21 de agosto de 2015 (GT).- Hay un dicho por ahí que advierte, que “lo cortés, no quita lo valiente” y cabe observar que todo funcionario público, debe ser cortés, atento, con los ciudadanos en general. Que nada justifica que sea grosero.

Grosero es aquel individuo, que trata a los demás con desatención. Igual que lo hizo el “flamante” Secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, con los bajacalifornianos, en su visita a esta frontera.

Tanto rogarle, para que viniera a Baja California. Y condiciona su visita, entre otras cosas, a que no le tocaran el tema de la homologación del IVA. Ni de chiste.

Y el funcionario federal, se comporta como las vedetes. Esas que piden cuarto especial para su mascota, varios tipos de golosinas o bebidas, en mayor número del que podrían consumir, y al final ni siquiera los tocan.

Efectivamente, los bajacalifornianos, en especial los empresarios, tenían las intención de decirle a Videgaray, frente a frente, las consecuencias nocivas del incremento del IVA. Como se los prohibieron, al menos anhelaban contarle al titular de la SCHP, las condiciones desastrosas en que se encuentran.

Algo le molestó, en su visita, que al reunirse en privado con varios empresarios, no tuvo la atención de incluir entre ellos al representante del comercio organizado, a Gilberto Leyva Camacho, Presidente de la Cámara Nacional de Comercio.

Y eso es una grosería. Desconocer, ignorar o eludir a quienes representan a institución tan importante, es intolerable. Aunque mayor grosería fue ponervoídos sordos a los reclamos.

Podría decirse, que los propios empresarios, en particular, y los bajacalifornianos en general, tienen la culpa, de este tipo de desplantes groseros, porque nadie se atrevió a decir nada. Es un funcionario público, no privado.

Lo menos que se debió hacer, es pubicar un desplegado, con un serio reproche. Advertirle, que si no viene a responder a los cuestionamientos de los bajacalifornianos, que mejor ni venga,

De cualquier forma, la tan anhelada visita, no tuvo ningún efecto positivo para Baja California. La carestía de la vida sigue igual. El fenómeno inflacionario continúa a todo galope. La paridad del peso, frente al dólar, sigue impactando cada día más a esta zona del país. Dizque porque los fronterizos, son privilegiados.

De paso, siendo el dólar, una moneda de uso común en la frontera, es casi un objeto ilegal, pese a ser necesario para realizar transacciones internacionales. Y quienes lo requieren, tienen que comprarlo en el mercado negro, bajo el riesgo de ser procesados penalmente, como presuntos delincuentes. Por lavado de dinero y presuntos narcotraficantes.

Posturas estas que no tienen nada qué ver con las reformas estructurales. Son las circunstancias propias de la frontera.

No obstante, pese a las groserías, los empresarios, guardan silencio. Agachan la cabeza y toleran la humillación.

Pareciera que su sometimiento, se debe a que operan al margen de la ley y tienen temor a que las autoridades hacendarias los descubran y procedan en su contra.

Lo menos que se puede decir, respecto a tales actitudes de los fronterizos, es que son cobardes. Aplicando aquello de que “lo cortés, no quita lo valiente”, con todo respeto, pueden hacer reclamos enérgicos contra estos individuos, que parecen enviados de la “Nueva España”.

Vienen cuando quieren. Dicen lo que quieren y además son groseros.

Y todavía se extrañan, de que muchos fronterizos prefieren cruzar la frontera, en busca de sus satisfactores. Si del lado mexicano, no hay quien los escuche y atienda.

Pero esos que cruzan, son los que tienen capacidad para adquirir dólares. Los demás, se quedan de este lado, soportando sus penurias económicas. En espera de que les alcancen los presuntos beneficios del programa de combate al hambre, antes de perder la vida.

La visita de Videgaray, solo sirvió para dos cosas. Primero, para ver que los tecnócratas son insensibles y nunca piensan en el bienestar de los mexicanos. Segundo, que pueden tener la plena seguridad, que este tipo no será candidato a la Presidencia de la República. Es Déspota y soberbio. La antitésis de todo político.

Si fuese político, al menos hubiera dicho que se comprometería a estudiar las preocupantes condiciones de la economía bajacaliforniana. Que haría un estudio, en base a las cuales se tomarían determinaciones. Al menos les habría dado “atole con el dedo” a los bajacalifornianos.

Los hechos demuestran que los enemigos de los bajacalifornianos, no solamente están dentro de los partidos políticos. También los hay fuera. Aquellos que, cobijados bajo determinadas siglas partidistas, hacen de México un campo de experimentación de sus doctrinas económicas y sociales, propias de sistemas de exterminio.

A todos los groseros, habría que decirles : con tales desplantes, ni vengan. Aquí no son gratos.

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