Hipocresía de industria automotriz debe hacer cambiar la Política Federal: CIGA

Tijuana BC 27 de septiembre de 2015 (GT).- La industria automotriz nacional debe ser sancionada e investigada a fondo por el gobierno federal, pues ha sido con argumentos ambientales que esta ha crecido y destruyó el mercado de autos usados, pero esta semana la Universidad de Virginia demostró que un motor de Volkswagen se programó para engañar al ser verificados con el “smog check”.

Así lo dijo el director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA), José Carmelo Zavala, luego de que la Universidad de Virginia y el Consejo Internacional del Transporte Limpio probaron que el motor de autos como Jetta, Golf, Audi, Passat y otros, se programó para que en la verificación registrara en algunos casos hasta 35 veces menos emisiones de óxido de nitrógeno que al circular.

Explicó que este software está en cerca de 11 millones de vehículos ligeros con motor a diesel que Volkswagen vendió en todo el mundo desde el 2009 a la fecha, 40 mil de ellos en México, engañando a las autoridades ambientales, puesto que han circulado con emisiones que superan los límites marcados por la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) de Estados Unidos.

“Se vendieron 3 millones de carros de este tipo en Alemania, medio millón en España, medio millón en Estados Unidos y 40 mil en México, pero no estamos hablando solo de los 11 millones de vehículos, sino de la delincuencia organizada del conocimiento, de la ingeniería empleada deliberadamente para engañar a las autoridades ambientales del mundo”, remarcó el ingeniero Zavala.

Estamos hablando, agregó, de la destrucción de la credibilidad y confianza en la industria automotriz nacional que tanto la Secretaría de Hacienda y Crédito Público como la Secretaría de Economía han venido protegiendo en últimos años, usando precisamente criterios ambientales para estrangular al mercado de segunda mano, de los autos usados en la frontera.

“Hoy es más justa que nunca la lucha de la Cámara Nacional de Comercio, especialmente la de Tijuana y su presidente, Gilberto Leyva, en defensa del mercado de autos usados, mientras que el juego sucio de Volkswagen ha quedado acreditado y pone bajo sospecha al resto de la industria automotriz nacional, por lo que urge revisar la política de protección a esta industria”, enfatizó.

Se necesita, afirmó, revisar la política de protección ambiental a la industria automotriz nacional que ha tenido el gobierno federal porque, como ocurre en otros casos, el reúso es ambientalmente más benéfico que fabricar nuevos carros y el caso Volkswagen desnuda la hipocresía de la industria automotriz, lo falsa que ha sido, el gobierno se ha equivocado en esta política y tiene que rectificar.

La Secretaría de Hacienda, recordó Zavala, impuso al mercado de segunda mano precios estimados y aranceles altísimos para bajar la importación de autos usados y proteger a la industria, y aunque Eduardo Solís, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz y exfuncionario de Hacienda, ha dicho que no debe importarse chatarra, aquí fue la industria la que puso a circular chatarra.

Así como podemos reconocer la inversión y la derrama económica de la industria automotriz en estados como Puebla, Guanajuato o Aguascalientes, aquí en Baja California el mercado de carros usados también generaba mucha economía y empleos, porque incluía a giros como los talleres mecánicos, carrocería y pintura; es un mercado importante económicamente y ambientalmente por el reuso.

Se requerirán sanciones fuertes para empezar, consideró, pero también que se revise la política de protección a la industria nacional, no es solo la sanción por los 40 mil carros de este tipo que circulan en México, es la credibilidad, la confianza, la certificación que entrega la Profepa y la Profeco a toda la industria automotriz.

“Si Volkswagen logró engañar a la EPA, qué podemos esperar otros países que no tenemos suficiente capacidad de inspección, de modo que urge investigar a fondo a la industria automotriz con presencia en el país, porque esto no fue un error en el diseño o un error humano, fue algo deliberado, un software diseñado para mentirle al smog check de Estados Unidos y ante esto no puede reaccionar el gobierno mexicano tibiamente”, reiteró.

Lo descubrieron en el 2013, finalizó José Carmelo Zavala, todavía la Universidad de Virginia tardó casi dos años en convencer a la EPA de que había un problema, el viernes lo declara finalmente la EPA y anuncia que impondrá una multa de 57 mil dólares por cada uno del medio millón de carros que se vendieron en Estados Unidos con este motor, en México deberíamos seguir este ejemplo.

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