Tres tristes ¿Tigres?

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Tijuana, B. C. 14 de diciembre de 2017 (GT).- Todo tiene su lugar, su momento y su modo, por ello discrepo con la imprudente postura de la Senadora Layda Sansores durante la ceremonia de entrega de la medalla “Belisario Domínguez”. Respeto su postura, difiero de su método, pareciera que quisiera emular a la “Reina de Corazones” -Alicia en el país de las maravillas-, pues sólo faltó gritar: “¡perderá la cabeza!”.

En otro orden de ideas, arrancaron las precampañas presidenciales. De lograr su registro, Margarita de Calderón debilitará la candidatura de Anaya entre el ala más conservadora del blanquiazul; mientras, Bronco será envidiado por la “chiquillada”, es decir, los partidos políticos que desean mantener su registro nacional alcanzando el porcentaje mínimo para seguir sangrando al erario público. Por ello, sería conveniente votar marcando un sólo recuadro en la boleta electoral, así obtendríamos un triple triunfo: reducir el abstencionismo, apoyar al candidato y abatir las rémoras partidistas.

Volviendo a los suspirantes, Ricardo Anaya consiguió imponer su candidatura, me atrevo a pensar que este imberbe político hace honor a su pretendida inteligencia y sabe que existen campañas que sirven únicamente para consolidar un liderazgo tanto al interior como al exterior de un partido; quiero suponer que está consciente de que este es su caso. Anaya y AMLO iniciaron la precampaña en sus bastiones, aunque bien pudiera justificarse por el hecho de que en esos lugares concentran una fuerte presencia de simpatizantes -a quienes se dirige esta etapa del proceso-, más pareciera que se fueron sobre seguro.

En una imagen publicada por un diario de circulación nacional aparecen los tres precandidatos, de izquierda a derecha: Meade, Anaya y López. Curioso pareciera que hasta eligieron esa posición con un doble sentido pero ese es el menor de los datos que distingo en la gráfica. Lo más destacable, desde mi óptica, son los contrastes: a Meade lo llevaron a Chiapas, donde lo ataviaron las comunidades indígenas, a pesar de un discurso mal diseñado; Anaya, bien gracias. A Andrés Manuel lo llevaron a un hotel “pirrurris”, como diría el propio tabasqueño; le pusieron traje y corbata para presentar a su presunto gabinete, el cual se encuentra integrado por interesantes perfiles, particularmente llama mi atención que la gran mayoría cursó estudios en el extranjero. Entonces, ¿dónde quedó aquello de que la mejor política exterior es la interior? Cosa de conveniencia, digo, perspectiva.

En una reflexión propia, ello se traduce en la intención que tienen ambos equipos por dar prioridad a sus debilidades. Fortalecer la imagen de Meade en los círculos más vulnerables es una intención oportuna pero forzada, el equipo de campaña debe adecuarse a las características del Pepe y no lo contrario. Les concedo el beneficio de la duda, pues toda campaña debe ir de menos a mas aunque, insisto, debe mejorar.

P. S.- “En política, la forma es fondo”: Jesús Reyes Heroles.
P. S. Bis- Fe de erratas sobre la publicación de la semana pasada: “El único pecado de don Porfirio fue envejecer”, Álvaro Obregón.