Tijuana, B. C., 30 de julio de 2017 (GT).- Para que el gobierno municipal cumpla su meta de lograr que Tijuana cuente con 2 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, es necesario no solo sumar a la sociedad, sino elaborar un inventario de áreas verdes vivas, agua morada disponible, sistemas de riego e infraestructura comunitaria.

Así lo destacó el ingeniero José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA), congratulándose de que el secretario de Desarrollo Urbano y Ecología de Tijuana, Alejandro Lomelín Clapera, se haya comprometido a lograr que, en dos años y medio, la ciudad tenga 4 millones de metros cuadrados de áreas verdes.

José Carmelo Zavala comentó que en su visita a la Cámara Nacional de Comercio, Lomelín Clapera informó que Tijuana apenas tiene 0.8 metros cuadrados de área verde por habitante y la Organización Mundial de la Salud recomienda 10, por lo que al final de esta administración se elevará a 2 metros cuadrados por persona la cantidad de áreas verdes.

“Es una tarea titánica y no debemos dejar solo al gobierno municipal; entre las cosas por hacer está elaborar inventarios comunitarios de áreas verdes vivas realmente y de la factibilidad de otras, de agua morada disponible, de sistemas de riego, de infraestructura comunitaria para que sean centro o núcleo integrador del vecindario”, opinó Zavala Álvarez.

Agregó que, en el supuesto de que ya se tengan 1.6 millones de metros cuadrados de áreas verdes, en los próximos 30 meses deberán construirse 2.4 millones más, lo que equivale a poco más de 2 mil 600 metros cuadrados al día, por lo que debe iniciarse cuanto antes, porque es todo un reto, pero la ciudad y sus habitantes merecen esas áreas verdes.

“También falta más iluminación y el rescate de espacios públicos, reconstruyendo el tejido social, agregando valor y articulando esfuerzos con alianzas; un plan con visión de largo plazo puede llevarnos a la seguridad sostenible, una aspiración que no puede resolverse con soluciones al final del tubo, sino con un enfoque en causas, no en efectos”, consideró.

La seguridad, ejemplificó Zavala Álvarez, no se resuelve con más policías y más patrullas, sino desde el origen, con una comunidad sana; la “basura” no se resuelve con más recolección, sino en el punto de origen, separando los materiales; el congestionamiento vial tampoco se resuelve con más calles, sino en el origen, con transporte público de calidad.

“Hay muchos beneficios de las áreas verdes sobre la calidad del aire, no olvidemos que el aire es el agente distribuidor de bienestar y un método igualador, porque respiramos todos democráticamente la misma calidad del aire; cada tijuanense debería interesarse en las áreas verdes de la ciudad, no sólo en las de su vecindario”, comentó el director del CIGA.

Es necesario, añadió José Carmelo Zavala, articular esfuerzos para crear y mantener la vegetación, sea nativa o sea adaptada a las condiciones climáticas locales, no hay que olvidar que la planta nativa requiere menos riego, además de que esta puede ser una forma de revalorar y apreciar la belleza estética de las plantas del desierto.

“Lo verde es un símbolo para el tema ambiental; se identifica y asocia con la ecología, la sola palabra verde trae a la mente estos significados y hay razones psicológicas, históricas y culturales: hay armonía, paz, tranquilidad, salud y bienestar asociados a la jardinería, la vegetación, el bosque y el paisaje”, explicó.

Por todo esto, finalizó, son muy apreciadas las áreas verdes en las ciudades; conceptos urbanos como parques, camellones, parques de bolsillo, lineales, verticales, azoteas verdes, escuelas verdes, huertos urbanos, jardines comestibles, plantas nativas, están todos asociados a la vida saludable.

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