´´Mala calidad del aire merma capacidad de atraer talento e inversiones´´

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Tijuana, B. C., a 26 de noviembre de 2017.- Según cifras del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), cada año el impacto de la contaminación del aire causa en Tijuana 200 muertes, 600 hospitalizaciones y 23 mil consultas, propiciando una disminución en la productividad y gastos de salud del orden de los 150 millones de pesos.

Así lo enfatizó el ingeniero José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA), recalcando que Tijuana, para ser más competitiva, necesita mejorar la calidad del aire, pues un aire limpio y saludable es parte de la calidad de vida que buscan las personas más preparadas y este talento suele irse a otras ciudades.

“La capacidad de atraer talento e inversiones, las variables más relevantes de la competitividad, son afectadas por la calidad de vida; la mala calidad del aire ahuyenta a las personas más preparadas, quienes eligen vivir en urbes con más calidad de vida y estas personas son las que mayor valor agregado aportan a la economía local urbana”, afirmó.

Agregó que, si bien la metodología del IMCO puede ser discutible y mejorable, está claro que la contaminación atmosférica trae los mayores costos ambientales, del orden del 4.4 por ciento del Producto Interno Bruto; reduce la calidad de vida en la ciudad; eleva los gastos en salud; disminuye la productividad y causa pérdidas en el capital humano.

“Las enfermedades respiratorias son la tercera causa de muerte en los niños menores de 4 años; el 90 por ciento de estas muertes son por infección respiratoria aguda y el 60 por ciento por asma; la contaminación atmosférica se asocia con las emergencias por ataque de asma, infecciones respiratorias, bronquitis crónica y disminución de la función pulmonar en niños”, explicó.

Los datos de muertes y enfermedades que arrojó en Tijuana el sistema de monitoreo local del IMCO en 2010, añadió Zavala Álvarez, nos arrojan desde hace años luces de advertencia para que gobierno y sociedad nos ocupemos con determinación de la calidad de aire en la ciudad; hoy tenemos la oportunidad de usar mejores combustibles, más limpios, menos contaminantes, pero se requiere la participación de cada actor clave.

“Los tres órdenes de gobierno juegan un papel relevante: el municipio, para estimular el transporte público y definir la factibilidad del uso de suelo para las estaciones de abasto; el gobierno estatal, para relanzar los programas Proaires y la verificación ambiental vehicular, y el gobierno federal, por las regulaciones en el sector energético”, recalcó.

José Carmelo Zavala precisó que otro actor importante son los transportistas, para que conviertan sus carros a gas natural vehicular y con ello estén en condiciones de hasta disminuir tarifas; las empresas automotrices deben ser otro actor que soporte garantías en la conversión de sus vehículos.

Añadió que junto a esos actores también se requiere de organismos empresariales como la Cámara Nacional de Comercio, que tiene entre sus afiliados a talleres mecánicos, refaccionarias y tiendas de autopartes para que el servicio e inventario de proveedores mantenga estándares de calidad y se proteja al consumidor.

“El programa de aire sano y limpio en Baja California es un programa voluntario que suma voluntades, que identifica y orienta al consumidor para patrocinar a empresas y servicios amigables con el medio ambiente, que aporta una identidad con valor de mercado, que mejora la rentabilidad y que asocia íntimamente las variables de la sostenibilidad: economía, medio ambiente y sociedad”, sostuvo.

Finalmente, Zavala Álvarez reiteró que los seminarios Baja Sustentable que organiza cada mes el CIGA, seguirán impulsando el uso de gas natural vehicular en esta frontera, más aún cuando ya varias empresas han mostrado interés y se han comprometido a abrir en 2018 su primera estación de servicio para el suministro de gas natural.