Falsas declaraciones de Leyzaola: SSPM

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Tijuana, Baja California, a 01 de marzo de 2019.- La Secretaría de Seguridad Pública Municipal rechaza de manera contundente los señalamientos vertidos por Julián Leyzaola, en relación a la protección a grupos criminales por parte de la corporación.

Marco Antonio Sotomayor, titular de la SSPM, declaró que la realidad de la Policía Municipal de Tijuana, es que la totalidad de los mandos policiales se encuentran certificados en control de confianza.

Leyzaola se quedó en el pasado, hoy existe un sistema riguroso de certificación en control de confianza con el que antes no se contaba, el cual consiste entre otras cosas en la aplicación de evaluaciones toxicológicas, psicológicas, socioeconómicas y poligráficas (conocido como detector de mentiras). Éste sistema de control de confianza lo aplica un organismo externo a la SSPM, el Centro Estatal de Evaluación de Confianza, conocido como C3.

Además, actualmente la corporación se encuentra bajo proceso de acreditación internacional CALEA, lo cual contrasta con lo sucedido en el periodo en que el hoy aspirante a un cargo de elección popular, cuando CALEA rechazó que la policía municipal de aquel entonces iniciara siquiera el proceso de acreditación, esto por la mala reputación que tenía en ese tiempo.

Julián Leyzaola ha sido señalado por presuntamente haber torturado a policías municipales mientras se desempeñó como Secretario de Seguridad Pública de Tijuana, estas acusaciones tuvieron como consecuencia que la Policía de Tijuana sea considerada por el Gobierno de Estados Unidos como una corporación que ha cometido graves violaciones a los derechos humanos, esto de acuerdo a la Ley Leahy, lo cual impide que reciba cualquier tipo de apoyo o asistencia por parte de ese gobierno, esto hasta entonces Leyzaola no reciba una sentencia judicial.

Estos actos también tienen como consecuencia pérdidas económicas millonarias para el Ayuntamiento de Tijuana, ya que la gran mayoría de los procesos de remoción de policías que se hicieron en el periodo que Leyzaola estuvo a cargo de la SSPM se hicieron de forma ilegal, lo cual tiene como consecuencia que docenas de elementos tendrán que ser indemnizados con grandes sumas de dinero y reinstalados, esto derivado de la torpeza con que actuó Leyzaola.

No olvidemos que derivado de las fallidas políticas aplicadas por Leyzaola en el periodo de tiempo que estuvo al mando de la corporación fueron asesinados 44 policías.

A diferencia de lo que sucede actualmente, cuando Leyzaola fue Secretario, es del conocimiento público que parte de su cuadro de mando fue detenido y procesado por delitos federales, entre estos, delincuencia organizada por trabajar para el Cartel de los Arellano Félix y otra parte para el Cartel de Sinaloa.

No se vale hacer señalamientos hacia una institución que está enfrentando a la delincuencia, sólo para conseguir votos, sobre todo cuando las estadísticas delictivas muestran claramente que hoy en día hay casi 28 mil delitos menos que en 2008, cuando Leyzaola era encargado de la seguridad.

Tampoco se pueden hacer señalamientos sin tener prueba alguna, por lo que emplazamos a Leyzaola a que presente denuncia ante las autoridades correspondientes y exhiba las pruebas de lo que afirma, en caso de no hacerlo quedará claro que está mintiendo y que sólo está calumniando a la Policía con fines políticos.

Las falsas declaraciones de Leyzaola son un insulto a nuestros policías municipales, quienes se han enfrentado de manera firme a la delincuencia en más de 60 enfrentamientos armados en los últimos dos años.

Todo esto se refleja en los resultados de combate al crimen, 2 mil 038 armas aseguradas, 1 mil 583 detenidos por tal delito, 266 homicidas capturados, y casi 9 mil vendedores de droga apresados, entre otras acciones.

Además todos los delitos han disminuido mes tras mes, por ejemplo la disminución global en la incidencia delictiva es de un 8% al comparar el año 2018 con 2017, y más aún al cotejar 2018 con 2008, el descenso es del 40% menos delitos.

Leyzaola se convirtió tristemente en un político sin principios, al que no le importa mentir y desprestigiar a la institución a la que en algún momento dirigió con tal de ganar votos.